Muy buenos días!.

Ya me tienes por aquí otra vez para tratar un asunto que estoy segura, segurísima, que te va a resultar súper interesante y muy muy útil, para apaciguar al diablillo disfrazado de culpa que a veces, sin poder evitarlo, nos tortura incesantemente.

Que vivimos donde vivimos, rodeados de un sinfín de tentaciones es una realidad que pocos de nosotros podemos cambiar sobre todo si es en una gran ciudad. Dejarse llevar por todas ellas o no, eso es algo que si nos compete a cada uno.

Estando en temporada estival no puedo encontrar un mejor momento para compartir contigo lo que esconden las siguientes líneas. Ponte cómodo!.

Ummm! Vacaciones!. Momento ansiado durante todo el año donde, cañas y aperitivos circulan por doquier para terminar por  instalarse en cualquiera de las zonas confortables que habitan en nuestro precioso cuerpecito… ¿Te suena?.

Ahora que estamos de vuelta,  quizás estés considerando una vez más que esto no puede seguir así y que necesitas un cambio. ¿Cuántas veces jugueteas con esta idea? y…¿cuántas veces este quiero y no puedo viene cargado con un sentimiento de culpabilidad?

La clave para que esto no ocurra y dejes de torturarte y boicotearte una y otra vez es encontrar tu dosis terapéutica.

«Un tóxico en su dosis terapéutica puede funcionar como un medicamento y un medicamento en exceso puede convertirse en un tóxico».

Bonita frase Eva, pero…¿qué quiere decir?.

Fácil y lo verás con el siguiente ejemplo tan real, como que ahora mismo me encuentro escribiendo estas líneas para ti.

Si hay algo que me encanta y que sé que a muchos de vosotros también son la patatas fritas. Las A-DO-RO. Con el paso del tiempo he aprendido a seleccionar según mi criterio cuales son las menos «perjudiciales» en cuanto a ingredientes se refiere. Me limito a comprar aquellas que llevan patatas, aceite de oliva virgen extra y sal. Y nada más… Y entre todas estas, suelo escoger marcas de producción más pequeñita que carecen de OMG.

Tantas veces me he descubierto a mi misma con el dialogo interno y peleon :»Venga, una y más y cierro la bolsa».

Después de muchas discusiones internas,  he aprendido a gestionar este asunto de otra manera. Ahora puedo disfrutar de unas crujientes patatas fritas tan campante, sin conflicto alguno entre lo que quiero y, lo que debo. La clave: Mi dosis terapéutica es decir, me limito a comerlas en alguna ocasión, cuando surge espontáneamente o, cuando las veo en el supermercado y realmente ese día me apetecen. Reconocer que no quiero prescindir de ellas y establecer mi dosis terapéutica, ha aliviado considerablemente la ansiedad que me provocaba el querer comerlas por un lado, y no darme el permiso por otro. Esta es mi dosis terapéutica que me permite seguir disfrutando de ellas sin ningún tipo de sentimiento feo. Y créeme si te digo que ahora ni me acuerdo de ellas. Algo que quieres y que tu mism@ te prohibes puede llegar a convertirse en un pequeña obsesión. Así, lo único que conseguimos es aumentar considerablemente las ganas de consumirlo hasta para desayunar!!!. ;).

Muchas veces cuando decidimos efectuar un cambio en nuestra alimentación, queremos que sea inmediato y ponemos todo patas arriba de la noche a la mañana. En un pis pas redecoramos nuestra despensa enviando directamente al cubo de la basura el café, el azúcar, las patatas fritas, bollería, refrescos, etc….Desde mi punto de vista, la voluntad de querer hacer un cambio en pro de llevar una vida más saludable es SIEMPRE muy positivo pero, hay que tener cuidado al eliminar de un plumazo ciertas sustancias a las que estamos  literalmente»enganchados». La ansiedad y el stress que tan sólo la idea de prescindir de ellos nos puede provocar, genera una bioquímica en nuestro organismo que puede ser igual o incluso más perjudicial que el consumo mismo de nuestro «tóxico favorito».  La clave nuevamente: Tu dosis terapéutica.

Por ponerte otro ejemplo:

Imagina que eres de esas personas que les encanta el café y toman 3 ó 4 durante el día. Tu dosis terapéutica será aquella que te permita reducir la cantidad sin generarte un gran malestar. Obviamente los primeros días que decidas bajar de 4 a 1 probablemente sean los más complicados de llevar, pero superados estos, habrás conseguido establecer tu dosis terapéutica sin que seguir consumiéndolo te genere ningún tipo de culpa y, quien sabe si el día de mañana, sabiendo que has logrado reducir considerablemente la cantidad puedas prescindir de él totalmente o tomarlo ocasionalmente. Tampoco es necesario que bajes de 4 a 1 directamente, quizás seas de aquellas personas que necesita algo más de tiempo y hacerlo de una manera más progresiva. Perfectamente válido y comprensible, el caso es que lo intentes. Para tu información el «mono» del café tan solo dura de media 3 días.

A esto me refería cuando al principio decía que un tóxico puede actuar como un medicamento en la dosis adecuada.

Ahora bien, no malinterpretes mis palabras y espero que esto no sirva de excusa par seguir consumiendo cantidades considerables de ciertos productos bajo lo que tu consideras tu dosis terapéutica.

Para que no te líes o mejor dicho tu cabecita no te líe, puedes seguir estos sencillos pasos y pasar a la acción:

  1. Identifica aquellos alimentos, bebidas, tabaco, etc… que sabes que son perjudiciales para ti y tienes en mente reducir o prescindir totalmente de ellos, en algún momento.
  2. Escoge un día en el que decidas comenzar a reducir el consumo de estas sustancias y prolonga esta acción durante toda una semana.
  3. Si sientes que esta reducción te genera demasiada ansiedad, quizás no estés preparado todavía y debas aumentar un poquito la dosis. Sé paciente y extremadamente amable contigo mismo. Date tiempo y se comprensivo. Es mucho mejor implementar los cambios tratándose bien y no mal. NUNA TE TRATES MAL…¿me has oído? NUNCA!!!.
  4. Una vez hayas establecido tu dosis terapéutica durante algún tiempo, prueba a experimentar estar un día entero sin consumir tu tóxico preferido…Probablemente te sentirás mucho más fuerte para encararlo después de vivenciar en primera persona que has sido capaz de reducir tu dosis. Y, te prometo que no te va a ocurrir nada malo ;).
  5. La Vida esta para disfrutarla. NO LO OLVIDES!!!.

¿Estas listo y suficientemente motivado?. ¿Quieres compartir conmigo tu propia experiencia?. Me encantaría saber que has conseguido reducir y cual es tu dosis terapéutica. ¿Me lo cuentas en los comentarios?

Muchísimas gracias por estar siempre al otro lado.

Con todo mi cariño,

Eva.

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